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Mi nombre es Andrea Saito, soy artista multidisciplinar y terapeuta. 

Mi propósito es acompañarte a que descubras tus fortalezas y tus debilidades. Invitarte a que explores el mundo creativo, sin miedos y con curiosidad. Te recuerdo que las artes expresivas son un medio muy poderoso que nos ayuda a conectar con lo más esencial de nuestra realidad y la mejor noticia (que a veces olvidamos) es que todas las personas, nacemos con imaginación y creatividad.

Si quieres probar alguna sesión o sólo conversar, escríbeme. Te leo.

Llevo varios años explorando el mundo terapéutico, con miras a descubrir cuáles son mis patrones de comportamiento, cuáles heredé a lo largo de mi infancia (o incluso antes de nacer) y de qué manera puedo construir mi vida, de manera consciente y coherente. 

Fui descubriendo que los rituales son mecanismos poderosos que nos invitan a mejorar nuestra relación con nosotras mismas. Las artes (en todas sus expresiones) se convirtieron en mis mejores aliadas para crear estos espacios sagrados, espacios y momentos de conexión con mi creatividad y mi fuerza creadora.

Para mí, lo ritual no reside sólo en la religión o en disciplinas dogmáticas. Creo que los espacios rituales dependen únicamente de la intención que tenemos para crear momentos de conexión con una misma. Siento que el poder del rito, desde lo más pequeño, lo cotidiano, lo fácil, nos ayuda a conectarnos con el momento presente y eso, es un regalo universal.

 

He aprendido a reconocer la belleza en todo lo que me rodea, no es un trabajo fácil, y muchas veces se me olvida. Pero lo he aprendido, lo tengo presente en diferentes partes de mi cuerpo, y mi proceso terapéutico me ha ayudado a re-cor-dar que puedo conectar con este aprendizaje siempre que quiera y lo necesite. 

El mundo terapéutico es, para mí, el mundo real. Estamos aquí para aprender, para sanar y para crear desde el amor. Nuestra vida es una oportunidad, un regalo que nos hacemos a nosotras mismas y poder ser consciente de lo que soy, lo que no soy, lo que tengo y lo que me falta, es sentirme completa, con esperanza y, sobretodo, con mucha compasión.